Cuando no tenía nada, deseé.
Cuando todo era ausencia, esperé.
Cuando tuve frío, temblé.
Cuando tuve coraje, llamé.
(...) Cuando el ojo brilló, entendí.
Cuando me crecieron alas, volé.
Cuando me llamó, allá fui.
Cuando me di cuenta estaba ahí.
Cuando te encontré me perdí.
En cuanto te vi, me enamoré.
(Pedro Aznar)
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