Independiente, única y creativa.
Agatha Ruiz de la Prada
empezó en el campo de la moda en 1980, desde entonces hasta hoy ha conseguido
mantenerse al margen de todas las corrientes dictadas por las principales
pasarelas internacionales.
Esta postura le ha permitido diseñar un lenguaje
propio y global, una auténtica revolución contra lo establecido.
Los diseños
de Agatha reflejan una actitud ante la la vida llena de amor, humor y optimismo,
a base del color y la pregnancia de sus formas.
De esa combinación obtenemos
unos valores orgánicos y dúctiles que serán constantes vitales en todos sus
objetos: sillas, relojes, vajillas,cortinas, tejidos, etc.
Nos encontramos
ante un concepto de la vida que abarca hasta los más mínimos detalles, un mundo
primitivo, lleno de color y vitalidad.
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